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lunes, 3 de diciembre de 2012

Los Ayuntamientos ante la exigencia de delimitar Zonas de Gran Afluencia Turística en sus Municipios


Se acaba el plazo por el que los principales ayuntamientos españoles han de delimitar al menos una Zona de Gran Afluencia Turística en su municipio (ZGAT), de cara a establecer la libertad de horarios comerciales en dicha zona. Ha sido una de las novedades incorporadas en el Real Decreto-Ley 20/2012, en su título V sobre Medidas de Liberalización Comercial. Quizás sea la medida que más debate ha generado, y rechazo también, por que no decirlo. No en vano, varias Comunidades Autónomas han emprendido una batalla legal al entender que se invaden competencias de los gobiernos autonómicos.
 
Pero mientras el Tribunal Constitucional se pronuncia sobre los recursos presentados, los ayuntamientos con más de 200.000 habitantes en España han de delimitar la Zona de Gran Afluencia Comercial de su municipio. Dicha delimitación no tendría mayor repercusión, si no fuera porque permitiría a las medianas y grandes superficies comerciales, así como a grupos o cadenas de distribución de la misma marca comercial, a disponer de la misma libertad de horarios que tienen el pequeño comercio hasta la fecha (de 72 a 90 horas semanales según el nuevo Decreto, pudiendo abrir domingos y festivos). Ésta es la principal dificultad que afrontan los ayuntamientos al intentar consensuar la delimitación de la ZGAT con los agentes económicos y sociales del municipio, siendo las posturas más reacias a la liberalización los colectivos de pequeños comerciantes y los sindicatos.
 
Casi la totalidad, por no decir todas las ciudades afectadas, deberían incluir los centros históricos comerciales dentro de su ZGAT, al cumplirse en ellas una o varias de las circunstancias que define el Real Decreto Ley 20/2012. Mayoritariamente estos espacios han desarrollado o desarrollan planes de dinamización comercial o de comercio urbano, que han culminado con la creación e implantación formatos como los centros comerciales abiertos, los Ejes Comerciales o Centros Urbanos Comerciales. A la vez que también se han realizado con frecuencia planes turístico y patrimoniales de protección en dichos espacios.
 
Ante un imperativo legal de estas características, deberíamos de aprovechar la inercia y ver nuevas oportunidades. Dado que la delimitación hay que realizarla, debería ser el momento para hacer una reflexión urbanística y turístico-comercial de la zona que se delimita, y avanzar en el potencial económico por explotar del espacio definido.
 
Por tanto, tenemos dos caminos frente a la nueva exigencia legal. Por un lado podríamos cumplir lo requerido delimitando una zona de consenso con los diferentes agentes de la ciudad, y dejar paralizado este asunto sin avanzar más. O por otro lado, aprovechar la delimitación para el desarrollo de instrumentos de planificación y gestión urbanística, que de forma integral den salida a las necesidades de adecuación turístico-comercial del espacio urbano, a la vez que crear plataformas público-privadas de gestión y promoción de la Zona de Gran Afluencia Turística de la Ciudad. Esto nos permitiría una puesta en valor conforme a la dimensión y potencialidad económica de la Zona, lo que facilitaría invertir la opinión de quienes ven como una imposición legal y una amenaza la delimitación de la ZGAT, y pasen a verlo como una oportunidad de manos de la corporación local. En este punto, juega un importante papel las acciones de  comunicación que se realicen desde los ayuntamientos, creando un ambiente de optimismo y de apoyo al comercio local, destinando los recursos que sean necesarios para la consolidación y creación de empresas y empleos en la Zona.

viernes, 27 de julio de 2012

Encuentro Hispano-Argentino de CCA

Hace más de una década fuimos  invitados a Argentina para dar a conocer los Centros Comerciales Abiertos en el encuentro nacional organizado por la confederación de empresarios (CAME). También recuerdo que fueron meses previos al Corralito, y que durante el mismo, las alternativas de cobro que nos ofrecían en el momento más crudo era recoger el dinero en efectivo y cruzar el Río de la Plata para ingresarlo en un banco de Uruguay. Vamos, una locura a la que no accedimos por motivos de seguridad y, seguramente, de legalidad. Afortunadamente aquello paso y salieron adelante.


Hace unas semanas volvimos a vernos, pero en un encuentro hispano-argentino en Málaga sobre los CCA. Pudimos contrastar el cómo nos ha ido en este tiempo, y cómo compartimos las mismas dificultades en materia de gestión e implicación conjunta entre empresarios y los gobiernos locales. Pero las dos principales diferencias que detectamos, radican por un lado en el urbanismo, pues sus centros urbanos no tienen ni la antigüedad y la dificultad de los nuestros en su adecuación urbanístico-comercial, y por otro lado en el modo de financiación.


Es este el punto más interesante, pues los CCA en Argentina obtienen una importante aportación económica de las cuotas obligatorias que han de pagar las empresas a la patronal. A cada CCA se le aporta la mayoría de las cuotas de las empresas de su zona, quedándose la patronal una parte para servicios comunes. En cambio en España de todos es sabido los resultados que hemos obtenidos con las irrisorias cuotas de los escasos socios que participan en los CCA y la cultura del subsidio que han generado las subvenciones en el colectivo del sector comercio. Fuimos a Argentina hace más de una década a hablarles de los CCA pero ahora nos devuelven la lección.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Y el comercio hizo ciudad...

Entremos en materia (teórica):


Con el fin de mejorar la regulación de las actividades de servicios y lograr la consecución del mercado interior en este sector, el 27 de diciembre de 2006 se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea la Directiva 2006/123/CE, de 12 de diciembre de 2006, relativa a los servicios en el mercado interior.


En materia de comercio, en Andalucía la transposición de la Directiva afectaba a las tres leyes que regulan la actividad comercial y ferial; y como resultado la Junta de Andalucía ha promulgado la LEY 3/2010, de 21 de mayo, por la que se modifican diversas leyes para la transposición en Andalucía de la Directiva 2006/123/CE, de 12 de diciembre de 2006, del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a los servicios en el mercado interior. Esta Ley modifica profundamente la legislación comercial andaluza, debiéndose incorporar al planeamiento urbanísitico, la planificación de la actividad comercial.


Y ahora hagamos memoria (histórica):

Ya en el 1er Plan Integral de Fomento del Comercio Interior de Andalucía 1998-2011, haciendo referencia al desarrollo de las nuevas formas comerciales (grandes superficies), la Dirección General de Comercio admitía que su implantación conllevaba aspectos positivos como la atracción de nuevas actividades económicas, la mejora del empleo y la profesionalización del sector...; pero consideraba necesaria la planificación urbana de la actividad comercial de todo el sector (no tan sólo a algunas formas comerciales), debiéndose incluir en la planificación urbana general, rigiéndose por tanto no sólo por criterios de rentabilidad económica sino que debía favorecer la articulación territorial.


Personalmente estoy totalmente de acuerdo con este planteamiento, porque no impide la implantación de nuevos equipamientos comerciales, sino que lo que pretende es que no haya un crecimiento desordenado del comercio, sino que exista una planificación previamente estudiada y analizada.


Para apoyar este propósito de mejorar la ordenación territorial del comercio andaluz, se proyectaron varias líneas estratégicas, instrumentalizadas por acciones subvencionables, para realizar memorias de información y diagnóstico comercial específicas en los Planes Generales de Urbanismo en los municipios y planes de formación en urbanismo comercial. El resultado esperado era insertar la actividad comercial en el Planeamiento Urbanístico.


A pesar del raciocionio de este pensamiento, estas líneas de actuación han ido pasando desapercibidas. En parte porque quizás no se le dió la promoción nesaria, y a nivel local, siguiendo la mentalidad del ladrillo del boom inmobiliario, algunos ayuntamientos hayan preferido solicitar obras de mejora en calles, renovación o creación de nuevos mercados municipales, etc., antes que "planificar" un sector al que han considerado muchas veces "menor", a pesar de ser uno de los principales pilares de nuestra economía.


Ahora bien, cuando la orden viene de arriba (Unión Europea), y es obligatorio adaptar la legislación comercial a la Directiva 2006/123/CE, de 12 de diciembre de 2006, relativa a los servicios en el mercado interior; de nuevo nos entran las prisas (mejor dicho nos pilla el toro, nunca mejor dicho en este taurino país), y este proceso se hace rápido y mal. No sabéis cuántos arquitectos municipales he visitado y apenas alguno conocía la LEY 3/2010, de 21 de mayo, por la que se modifican diversas leyes para la transposición en Andalucía de la Directiva 2006/123/CE, de 12 de diciembre de 2006, del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a los servicios en el mercado interior.


De nuevo hemos realizado una Ley que nos obliga a una adaptación del planeamiento cuando acabamos de terminar una (adaptación de los Planes Generales a la LOUA); y que no ha sido suficientemente informada (mucho menos explicada) a los entes implicados. Cuando en principio, los planes de formación en urbanismo comercial eran líneas prioritarias en los planes integrales de fomento de comercio interior.


Al menos hemos vuelto al origen y se busca el emplazamiento eficiente de los equipamientos comerciales, y además hay un concepto muy interesante: se pretende mejorar la estructura comercial urbana previendo zonas de rehabilitación de espacios comerciales, con lo que se contribuye a la consolidación del comercio de proximidad y al modelo de ciudad compacta.


Pero como he dicho antes, generalmente las gerencias de urbanismo no se están haciendo eco de estas premisas, siguen con su PGOU adaptado o adaptándose a la LOUA, sin previsión de desarrollo estratégico de su sector comercial (al menos muy escaso) referente a esta legislación. A lo máximo que llegan es a resolver las acciones puntuales de implantación de grandes superficies que le van llegando. Ya sabemos, los Planes Generales son grandes mastodontes con dificultades de movilidad.


Pero no desistimos, la importancia de la actividad comercial convierte a este sector de la economía en una pieza clave para el desarrollo urbano y la ordenación del territorio, por lo que seguiremos insistiendo en la necesidad de apoyar al comercio urbano, en este caso concreto a través de la correcta planificación comercial, con Planes de Comercio Urbano o Planes Especiales de Urbanismo Comercial, que son herramientas imprescindibles para lograr la definitiva revitalización comercial de los centros urbanos.


Porque el comercio hizo ciudad.

lunes, 4 de julio de 2011

Nueva Publicación de los CCA en Andalucía

En esta nueva publicación viene a reforzar un camino emprendido en 2006, con la publicación del Libro Blanco para la Consolidación de los Centros Comerciales Abiertos en Andalucía. Momento en el que la Dirección General de Comercio de la Junta de Andalucía tomó la acertada decisión de definir el formato Centro Comercial Abierto y normalizar su consolidación en Andalucía. Una iniciativa pionera en España.

Tras el análisis de 120 aglomeraciones comerciales urbanas, se fijaron cuatro tipologías de CCA según tamaño y características de la zona comercial, y se estableció una matriz de requisitos para ser reconocido como CCA, donde se medía el grado de profesionalización en la gestión y promoción del espacio comercial, además de la adecuación urbanística para la actividad comercial de la zona.

Siguiendo los postulados del Libro Blanco, en 2010 se recurrió a una participación más directa de las entidades gestoras de los CCA. En su totalidad se tratan de agrupaciones empresariales que colaboraron en el proyecto autocumplimentando un cuestionario y elaborando su propio expediente, con ayuda de un manual y el propio Libro Blanco. Comprendimos que de este modo los gestores se familiarizarían con las tipologías de CCA y los requisitos a cumplir para ser reconocido CCA en Andalucía. El resultado fue la completa difusión y comprensión del modelo de CCA y una participación del cien por cien de las entidades.

La normalización del formato en Andalucía ha fijado un camino común para todos y está facilitando el proceso de consolidación del formato. Una de las razones de su buena acogida, era la propia necesidad existente en el sector en precisar líneas de trabajo comunes, pero a la vez se ha valorado el respeto a las características individuales de cada zona, sin caer en la homogeneización y estandarización de los principales espacios comerciales urbanos de Andalucía.

Ahora bien, el contexto económico de 2006 a 2010 ha variado sustancialmente. Pero los parámetros que determinan las tipologías de CCA y los criterios que miden la profesionalización de la gestión, la promoción y la adecuación urbanístico-comercial son los mismos. Lo hay que cambiar es el modelo económico de funcionamiento de los CCA, menos dependiente de las subvenciones y más abierto a nuevas vías de financiación y colaboración público-privada con los gobiernos locales.

En la nueva publicación "Consolidación de los Centros Comerciales Abiertos de Andalucía 2010" podéis encontrar, además de un análisis de situación de los CCA en el momento de toma de datos, unas orientaciones para el cumplimiento de los requisitos exigidos para obtener el reconocimiento oficial como CCA en Andalucía. (el libro os lo podéis descargar haciendo click sobre la imagen).





Quiero aprovechar la ocasión para agradecer, en la parte que nos toca, a todos aquellos que ha participado en el estudio, a las asociaciones locales de comerciantes, a las federaciones provinciales de comercio, a la Confederación Empresarial de Comercio de Andalucía, a los Ayuntamientos, al personal de las Delegaciones Provinciales de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte y, cómo no, al principal artífice del proyecto, a la Dirección General de Comercio (Junta de Andalucía).

martes, 26 de abril de 2011

SEÑALIZACIÓN COMERCIAL. ¿VALE CUALQUIER COSA? (I)

No añado nada nuevo si menciono que la señalización comercial (mejor que señalética, porque a pesar de ser muy utilizado -aparece en torno a 780.000 resultados en google-, la palabra señalética no aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) es un elemento prioritario en la ordenación del sistema comercial de los centros urbanos, tanto para la puesta en valor e incorporación al consumo en los establecimientos comerciales, como para optimizar los flujos de clientes hacia ese espacio, por lo que es uno de los principales aspectos para conseguir la mejora de la competitividad de estos formatos comerciales.

Con la señalización comercial se pretende dar respuesta a las posibles deficiencias que en materia de información comercial se puedan encontrar en los diferentes centros urbanos: ausencia de señalización comercial, mal estado de conservación y deficiencias en la información contenida en las señales existentes, pluralidad de señales en un mismo enclave, etc. Del mismo modo, debe contribuir a facilitar el tránsito hacia y por el espacio comercial y servir como identificación y promoción de este espacio comercial en el Centro Urbano.

En definitiva, la señalización comercial es una herramienta imprescindible para mejorar la información, la orientación y la circulación en la zona comercial. Pero ... ¿se cumplen estas premisas en la mayoría de los centros urbanos?. Yo creo -mejor afirmo- que no. Hay demasiada señalización que no ha tenido en cuenta el paisaje urbano, la normativa local en materia de planeamiento o condiciones estéticas o los flujos de tránsito y zonas de reposo del potencial cliente del comercio.

Si queremos hacer un trabajo correcto y eficiente, un aspecto clave a tener en cuenta es que cada municipio tiene sus peculiaridades e idiosincrasia, y lo más importante, su propia normativa urbanística, por lo que antes de la implantación es recomendable un estudio previo para detectar todos los condicionantes que deberían tenerse en cuenta a la hora de instalar la señalización: diagnóstico del marco legal, itinerarios de reconocimiento, localización previa, etc.

Todo esto para que posteriormente el creativo decida y justifique la adopción de determinadas decisiones en el diseño de los elementos de señalización de la zona comercial, sobre todo a nivel de color, material, texturas y tamaño, siempre en consonancia con la Normativa y posteriormente se fabriquen los diferentes elementos de señalización.

En ciertas ocasiones he tenido la oportunidad de elaborar Proyectos de Señalización, y siempre hemos tenido en cuenta todo lo anteriormente comentado (Paisaje Urbano, normativa, flujos de consumidores...). Esto nos ha dado como resultado una señalización específica y ex novo en cada lugar y sin modificar el presupuesto.

Como ejemplo os incluyo algunas imágenes de proyectos trabajados. Espero que os guste.














Ustedes mismos, pero yo creo que no vale cualquier cosa.

Saludos

SEÑALIZACIÓN COMERCIAL. ¿VALE CUALQUIER COSA? (II)

Respecto a la anterior entrada, os incluyo un vídeo donde podréis tener con mayor detalle el procedimiento llevado a cabo para implantar señalización comercial en el centro urbano de Ronda. También aparecen unas maquetas previas a la implantación definitiva.

lunes, 18 de abril de 2011

Los Centros Urbanos y la Actividad Comercial

“ La Ciudad no es más que una asociación de seres iguales, que aspiran en común a conseguir una existencia dichosa y fácil” ARISTÓTELES

No existe frase que pueda definir en mejor medida la relevancia que actualmente están tomando muchas áreas y centro urbanos, gracias a las aportaciones de la Estrategias de Desarrollo Sostenible Local y Urbano 2007-2013, bajo las directrices del Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

La decadencia pasada de los centros urbanos, parece dar paso poco a poco a una nueva transformación, dónde tal y como presagiaba Fernando Chueca Goitía en su Libro Breve Historia del Urbanismo, los centros urbanos aparecen como “pequeños islotes de vida” dentro de la gran urbe.

Bajo este contexto de transformación, las actividades comerciales y del sector de los servicios, están encontrando un importante marco de apoyo, viendo como la mejora del entorno en el que se desarrolla su actividad repercute directamente sobre ellas. Hablamos de recuperación y preservación del medio ambiente urbano, rehabilitación del entorno físico, puesta en valor de antiguos edificios y solares, dotación de equipamientos, y en definitiva reactivación del centro y sus actividades económicas.

Buen ejemplo de todo ello, puede comprobarse en la ciudad de Málaga, donde, desde hace ya varios años, se está trabajando para la puesta en valor de un centro histórico que parecía permanecer en silencio tras ser abatido por la fuerza de atracción de las zonas costeras.

En este sentido, en la actualidad no sólo se está trabajando para la mejora del entorno físico sino también para el fomento de la iniciativa empresarial. Para ello, actualmente y hasta el 29 de Abril del 2009, se encuentra abierta una línea de subvenciones destinada al apoyo de las pymes contempladas dentro del Proyecto de Iniciativa Urbana de Málaga y gestionadas por la Empresa Municipal de Iniciativas y Actividades Empresariales de Málaga, S.A.- PROMÁLAGA http://www.promalaga.es/iniciativa_urbana.php

Así mismo, se están desarrollando censos de actividades, locales y edificios inactivos, para su puesta en valor, dónde se cuenta con nuestra participación activa.

En definitiva, se augura una existencia dichosa y fácil para los centros históricos de aquellas ciudades que hayan tenido ocasión de poner en marcha este tipo de iniciativas y en consecuencia, para las actividades inmersas en el mismo.

DETALLE DE LA EVOLUCIÓN VIVIDA EN UNO DE LOS RINCONES DEL
CENTRO DE LA CIUDAD DE MÁLAGA 2008-2011



viernes, 17 de diciembre de 2010

Centros Comerciales Versus Comercio Urbano





Acabo de recibir las novedades estadísticas del Instituto de Estadística de Andalucía (IEA), y no puedo estar más de acuerdo con el novelista y poeta inglés Aldous Huxley (1894-1963) cuando afirmó que, “Quizá la mejor lección de la Historia es que nadie aprendió las lecciones de la Historia”. Y estoy de acuerdo, porque continuamente se vuelve a caer en los mismos errores dándonos la oportunidad a otros, en este caso me refiero al comercio urbano, de resarcirnos, sobrevivir e incluso contraatacar.

Todo esto lo expreso porque dentro de esas novedades estadísticas asoma claramente que no es oro todo lo que reluce. Me explico. Una de las noticias que aparecen es el Índice de Ventas en Grandes Superficies de Andalucía. Octubre 2010
http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadistica/ivgs/infoiea/ivgs1010/ivgs1010.htm), y si hacemos un somero análisis comprobaremos que cuando en diciembre de 2008 el Índice de Ventas de las GSC en Andalucía estaba en 144,90, en octubre de 2010, apenas a un mes de cumplir dos años de referencia, se sitúa exactamente en 80,00.

Si nos remontamos a estas mismas estadísticas pero referidas al Índice de Comercio al por Menor en Andalucía (
http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadistica/icma/infoiea/icma1010/icma1010.htm), vemos que en este mismo periodo, el índice del comercio minorista en diciembre de 2008 estaba “sólo” en 121,49, pero en octubre de 2010 en 98,55. Hagan sus números.

Efectivamente, han “sufrido” más en datos porcentuales o relativos las GSC que el comercio urbano. De hecho, son numerosas las noticias donde se habla del declive de los centros comerciales, siendo por ejemplo el caso de el Centro Comercial “Avenida M-40” el que más haya salido en prensa (
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/05/17/madrid/1274115200.html), pero os aseguro que no es el único. ¿Verdad que cada vez es más casual encontrar toldos de “próxima apertura” (curiosamente, en vez de “cerrado por defunción” –económica, se entiende-)?.


Esto no quiere decir que el formato Gran Superficie Comercial esté acabado, sólo que el formato de las GSC de 1ª, 2ª e incluso 3ª generación ha entrado en su fase de declive frente a otros espacios competencia más adecuados a nuestros cambiantes hábitos y comportamientos de compra. Fases normales dentro del ciclo de vida de un producto.


Pero lo que nos importa a nosotros, es que además nuestro querido centro urbano comercial ha entrado en una fase de “Re-lanzamiento” gracias a las continuas adecuaciones urbanístico-comerciales que se están realizando: peatonalizaciones, semipeatonalizaciones, ampliación de acerados, adecuación del mobiliario urbano, señalización comercial, dotación de aparcamientos...Un largo etcétera que, cuando se le une una buena gestión y política comercial, hacen de nuestros centros urbanos el mejor espacio de disfrute del acto de la compra.